Adams y Franklin

No es justo terminar de hablar de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos sin citar a John Adams y a Benjamin Franklin.

Samuel -perdón- John Adams fue más importante de lo que parece.

Siempre me equivoco cuando quiero nombrar a John Adams y digo Samuel. Será porque esa cerveza es buena y el subteniente (subconsciente) traiciona?

John Adams, quizás el más académico de los tres principales autores de la Declaración de Independencia, mucho se preocupó de que la estructura de la república no se preste a abusos.

Insistió en la separación de poderes y abogó por el bicameralismo.

Decía que la república era el imperio de las leyes, no de los hombres.

Fue entonces el primero, de carambola, en descalificar el populismo.

A Adams y Jefferson les acompañó uno más curioso: Benjamín Franklin. Descubridor del fluído eléctrico, de la corriente del Golfo, inventor del pararrayos, de los lentes bifocales, de las aletas de natación, etc.

Franklin, el decimoquinto hermano de diez y siete, no tuvo una carrera política tan intensa como Jefferson y Adams, seguramente porque estaba entretenido en sus hobbies.

Leyendo entre líneas, parecería que Jefferson es el padre del partido demócrata y Adams el del republicano.

Pero lo interesante es que habiendo sido opositores, trabajaron juntos cuando debieron -especialmente en el Tratado de París que selló la paz entre Estados Unidos y el Reino Unido- y sostuvieron una gran amistad en la que estaban involucradas sus esposas.

Una demostración de seres civilizados que pueden discrepar y hasta competir, respetándose y hasta queriéndose.

Revisando los datos históricos en el fantástico internet, veo que me fijo en cuánto ha vivido tal o cual personaje. Los tres de la Declaración de la Independencia pasaron los 80, Adams llegó a los 90.

Será que el subteniente nos pregunta hasta cuándo?

En el anexo, el código de comportamiento de Benjamín Franklin.

Si no les entusiasma es que no lo están cumpliendo (como su seguro servidor).

  1. Templanza: No comas hasta el hastío, nunca bebas hasta la exaltación.
  2. Silencio: Sólo habla lo que pueda beneficiar a otros o a ti mismo, evita las conversaciones insignificantes.
  3. Orden: Que todas tus cosas tengan su sitio, que todos tus asuntos tengan su momento.
  4. Determinación: Resuélvete a realizar lo que deberías hacer, realiza sin fallas lo que resolviste.
  5. Frugalidad: Sólo gasta en lo que traiga un bien para otros o para ti; Ej.: no desperdicies nada.
  6. Diligencia: No pierdas tiempo, ocúpate siempre en algo útil, corta todas las acciones innecesarias.
  7. Sinceridad: No uses engaños que puedan lastimar, piensa inocente y justamente, y, si hablas, habla en concordancia.
  8. Justicia: No lastimes a nadie con injurias u omitiendo entregar los beneficios que son tu deber.
  9. Moderación: Evita los extremos; abstente de injurias por resentimiento tanto como creas que las merecen.
  10. Limpieza: No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, vestido o habitación.
  11. Tranquilidad: No te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables.
  12. Castidad: Frecuenta raramente el placer sexual, sólo hazlo por salud o descendencia, nunca por hastío, debilidad o para injuriar la paz o reputación propia o de otra persona.
  13. Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates.

 

 

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